Jorge Omar Volpe Stessens. Charla en la Casa de Cordoba sobre el Humor Politico en Argentina


Agradezco al diputado nacional Juan Brügge, al director de la Casa de Córdoba, Carlos Luciano Ilari, y al amigo Carlos Osvaldo Crespo, director de la revista Aquel Buzón, por el apoyo brindado. El Día Internacional de los Museos (DIM 2018) gira este año en torno al tema “Museos hiperconectados: enfoques nuevos, públicos nuevos”. En ese contexto desde el Museo de Humor Gráfico Diógenes Taborda pensamos esta exposición que hoy inauguramos con dos ejes temáticos: una mirada sobre el Humor Político en Argentina (1800 - 2018) y un homenaje al dibujante cordobés Ramón Columba.

En Argentina los gobiernos nunca fueron indiferentes a la crítica mediática de la prensa satírica y sus burlas. Contestaron con clausuras, prisiones y algunas veces hasta con la muerte. Muchos periodistas y artistas sufrieron la tortura, el exilio y la miseria. Hubo editores que vivieron en estos doscientos años momentos de mucho temor por publicar casi siempre verdades ocultas; dibujantes que desafiaron con sus caricaturas o ilustraciones a los personajes públicos y la prensa partidaria de un Estado corrupto, como fue muchas veces el poder gobernante.

Aunque es imposible poder exhibir la cantidad de documentación existente sobre la historia del humor político en Argentina , en la exposicion que hoy inauguramos, queremos mostrarles las tapas de los primeros periódicos y revistas que hicieron en Argentina un uso metódico de la caricatura política, partiendo del enclave histórico de la Revolución de Mayo, la década rivadaviano, la era rosista y su mazorca , la presidencia de Sarmiento, la guerra del Paraguay, Mitre, Roca, el Irigoyenismo, el peronismo, Frondizi, Isabel Perón y la triple A, los golpes militares y los 30.000 desaparecidos, la guerra de Malvinas, el antagonismo ideológico de Alfonsín, Menen, De la Rúa, Néstor y Cristina Kirchner, la grieta, el actual gobierno de Macri, la oposición y el país en peligro. En la historia del humor político argentino hay un dibujante cordobés, don Ramón Columba que, aprovechando su trabajo como taquígrafo en el Congreso de la Nación, durante casi cuatro décadas se permitió hacer caricaturas a todos los politicos que recorrieron el Congreso de la Nacion.

Sobre Ramón Columba escribió Jorge Luis Borges este texto que sera leído por la actriz Silvina Korn:
No he visitado nunca el Congreso, donde Columba tomaba sus apuntes, No he conocido a los políticos, Pero basta la mención de sus nombres para que yo los vea de un modo vivido, Destacados por las travesuras de un lápiz. Esas formas que fueron la distracción de un instante perduran en mí vieja memoria y, verosímilmente, en la memoria general de los argentinos. Haber hecho posible esa cosa ¿no es acaso haber ejecutado una suerte de milagro menor? La ridiculez y la fealdad son los temas de la caricatura, que obviamente no debe ser ni fea ni ridícula. Tiene, como todas las artes, la misteriosa obligación de ser grata. Columba ha demostrado que asimismo puede ser bondadosa. Desde la tribuna, dibuja a sus homúnculos parlamentarios con la sonriente seriedad y con la alegría de un niño cuando juega. (La colección lleva por título "El Congreso que yo he visto"; de hecho, la caricatura, o cualquier otra forma de dibujo, es menos una destreza de la mano que un modo singular de ver.) Me place repetir que, como ciertos sabores, esos curiosos simulacros ya son parte integral de nuestra memoria. Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 14 de Agosto de 1978

Tambien agradezco la participacion del actor Roberto Bascoy quien a continuación les va a leer un texto escrito por Ramón Columba en el libro “El Congreso que yo vi".

..........Al estilo verbal de los personajes del congreso, comienzo por pedir la palabra para decir a manera de presentación personal, que soy el testigo desapasionado de una época que ofrece simplemente , la realidad vista y oída que sorprendió el lápiz urgente del caricaturista taquigrafo. Mi trabajo puede servir para reconstruir una época de la historia Argentina, sobre la base de estos perfiles representativos. En mis contemporáneos avivará, sin duda, adormedecidos recuerdos de la política nacional y será fuente ilustrativa para las nuevas generaciones que llegan con los ojos ávidos y sus carpetas en blanco. Estos apuntes los he ido registrando con renovado entusiasmo desde 1906 a 1946. En ellos he buscado ser imparcial y objetivo, de acuerdo con el sentir periodístico que alienta toda mi labor pública. Y he tratado de destacar, sobre todo, los valores intelectuales que, aunque representando ideologías contradictorias de nuestra política, han comentado la legislación Argentina. Es claro que, para dar naturalidad y presicion al cuadro total, he tenido que reproducirlo con el juego de luces y de sombras que lo complementa. Por momentos la nota humorística quiebra la solemnidad histórica, humanizandola. Son los dioses en su encarnación prosaica y terrenal, con sus expresiones espontáneas, que van de la frase irónica al grito histérico y violento, y de la carcajada sarcástica a la réplica oportuna dada en el entrecejo, con la rapidez de una estocada, por el orador mejor dotado para la esgrima de la palabra. Y asi, los incidentes, atracción enfermiza y circense de la barra, han debido ocupar no poco espacio en estos relatos que mis conciudadanos de hoy y de mañana deben considerar como el diario de un espectador que vivió cuarenta años en el propio corazón del Parlamento. Son un mensaje de las cosas que pasaron , remotas o próximas, y que ya parecen muchas de ellas, hundidas en la noche profunda del tiempo, cerrada de silencio y de olvido............

Ramón Columba fue un eximio dibujante autodidacta, nacido en Punilla, Córdoba, el 3 de diciembre de 1891. De muy niño llegó a Buenos Aires. Realizó sus estudios secundarios y comenzó a trabajar en el Congreso Nacional en calidad de taquígrafo en el año 1907 donde permaneció hasta 1946. Su labor como taquígrafo lo ocupó durante 40 años, registrando a través de sus dibujos caricaturescos los hechos más destacados ocurridos en el Congreso de la Nacion, que lo llevaron a publicar en 3 tomos El congreso que yo he visto. Ramón Columba, colaboró en revistas de primera línea como Caras y Caretas, Vida Moderna, Mundo Argentino, El Hogar; en los diarios El Nacional, La Mañana, Crítica y La Razón. Realizó exposiciones de sus dibujos en Buenos Aires y en ciudades del interior. También publicó en 1940 La Belleza en el Desnudo y Álbum de la Primera Guerra Mundial, que le valió felicitaciones oficiales del Gobierno de Francia. Fundó la revista de caricaturas Páginas de Columba en 1922. En esa revista se publicaba un suplemento infantil que a partir de 1928, cuando crea la Editorial Columba, se convirtió en el semanario El Tony. En 1948 presidió la Asociación Argentina de Editores de Revistas; filmó 2 películas de dibujos animados y colaboró desde 1939 a 1946, con el noticiero Sucesos Argentinos. Falleció en Buenos Aires el 14 de junio de 1959.

Forma parte de la exposicion un "Calendario" con escritos y notas de prensa relacionada a la represión ilegal que sufrieron editores y artista a lo largo de estos doscientos años de historia de humor político. El pueblo argentino fue testigo de una guerra mediática, vio surgir pasquines, papeles, y desaparecer un enorme número de diarios, revistas ilustradas y periódicos de todo tipo, publicaciones dirigidas a diversas comunidades de lectores, agrupados casi siempre por afinidades políticas. Mientras los aliados de turno siempre recibieron beneficios, a pesar de la censura, el secuestro, las torturas y hasta el asesinato de sus colegas, los artistas y editores nunca dejaron de publicar sus posicionamientos críticos frente al poder político de turno. A través del dibujo y la caricatura los artistas reflejaron irónicamente la realidad política nacional. Crearon personajes y caricaturas que fueron y serán objeto de la furia de los funcionarios de turno. Para terminar, me gustaría señalar que lamentablemente en Argentina los gobiernos fueran estos constitucionales o no, casi siempre intentaron tener el control de la educación, la cultura y la prensa. Se amenazó, encarceló y desapareció al que no compartía sus "ideales". La mayoría de los politicos y dictadores siempre intentaron eliminar aquellas imágenes que consideraran inapropiadas o contrarias a su color político. Tanto en sus orígenes como en nuestros días, el humor político en Argentina sufrió todo tipo de atropello.

Espero que esta muestra ayude a comprender y valorar un poco más la labor cotidiana de nuestros periodistas y artistas. Como punto final quiero recordarles lo que decía Lucio Vázquez (Siulnas): “La única historia veraz de un país reside en sus periódicos humorísticos”.
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